Cómo revocar una pared
Qué lleva un revoque
Un revoque tradicional se arma en capas, cada una con una función distinta sobre la pared. La primera capa, el revoque grueso, es la que empareja las irregularidades de la mampostería y le da el espesor base a la terminación; se hace con una mezcla de cal hidratada, arena lavada y cemento en la proporción que indique tu maestro mayor de obra o tu proveedor según el tipo de pared y el ambiente —no es la misma mezcla para interior que para una fachada expuesta a la lluvia. La segunda capa, el revoque fino, se aplica sobre el grueso ya firme y da la terminación lisa que después recibe pintura u otro revestimiento.
La cal hidratada cumple un rol importante en la mezcla: aporta plasticidad, hace que el mortero sea más fácil de aplicar con la llana y ayuda a que el revoque no se fisure tanto al secar, comparado con una mezcla de cemento y arena sin cal. La proporción exacta de cada componente —cemento, cal y arena— depende de la dosificación que uses, y esa dosificación conviene consultarla con tu proveedor o con el calculista según el tipo de superficie, el ambiente (interior, exterior, zona húmeda) y la terminación final que busques.
Grueso y fino: cómo se hace
Antes de aplicar el grueso, la pared tiene que estar limpia, sin polvo suelto ni restos de mortero de asiento, y en muchos casos se moja previamente para que el ladrillo no le robe agua a la mezcla fresca demasiado rápido. El grueso se tira con cuchara y se empareja con regla o fratacho, dejando una superficie pareja pero todavía rugosa, que es justamente la que necesita el fino para agarrarse bien. Hay que dejar que el grueso fragüe y tome cierta firmeza antes de pasar a la siguiente capa; aplicar el fino demasiado pronto sobre un grueso todavía blando suele terminar en fisuras o desprendimientos más adelante.
El fino se aplica con una mezcla más fina y se termina con llana o fratacho metálico, según la textura final que busques —fratasado, alisado, texturado. En esta etapa es donde más se nota la mano de obra: un buen fino requiere pasadas parejas y buen manejo de los tiempos de fragüe para no marcar la herramienta sobre la superficie. En fachadas o zonas húmedas conviene consultar con el proveedor si conviene sumar algún aditivo hidrofugante a la mezcla, según el uso que le vas a dar a esa pared.
Cuánto material calcular
El cálculo de material para revocar depende de los metros cuadrados totales de pared o cielorraso a cubrir, del espesor previsto para cada capa (grueso y fino por separado) y de la dosificación elegida para cada mezcla. Cuantos más metros cuadrados y mayor el espesor, más cal, arena y cemento vas a necesitar, pero la proporción exacta entre esos tres componentes es la que define tu calculista o tu proveedor, nunca una receta fija que sirva para cualquier obra. Contar con los metros cuadrados exactos de cada ambiente antes de pedir el material evita comprar de más o quedarte a mitad de pared por falta de mezcla.
Qué pedirle al proveedor
A la hora de pedir, llevá los metros cuadrados de cada superficie a revocar, separados por ambiente si tenés espesores o terminaciones distintas, y contá si ya tenés definida la dosificación o si necesitás orientación según el tipo de pared y el ambiente. Un proveedor con experiencia en obra puede ayudarte a estimar cal, arena y cemento para grueso y fino por separado, y coordinar que lleguen juntos para no frenar la obra esperando un material.
Contanos los metros cuadrados que tenés que revocar y en qué ambientes, y te ayudamos a armar el pedido de cal hidratada, arena lavada y cemento para cada capa. Pedí tu cotización y coordinamos la entrega según el avance de tu obra.